¡Oh la humanidad! Algunos dicen que somos el arma de nuestra propia destrucción. Y en realidad no exageran, estamos llenos de prácticas que nos ponen en riesgo a nosotros mismos y a nadie más. Nadie sabe el porque surgen estos comportamientos, pero lo que si se sabe es que están por todos lados y abundan de una gran cantidad de formas.

Algunos señalan a la necesidad de adrenalina como responsable de que las personas se pongan en riesgo a si mismas y no midan las consecuencias de sus actos o nos los piensen bien. Pero en realidad una cosa es realizar una escalada de un risco de forma altamente controlada y otra es una adicción al cigarrillo, que sabes que precisamente bien no te está haciendo, pero eso no te detiene.

Eso es bastante problemático, cuando hacemos cosas que nos ponen en riesgo de alguna forma y lo sabemos pero igualmente eso no nos detiene y seguimos haciéndolas. Pensando que un Yo del futuro será el que se encargue de las consecuencias de lo que sea que hagamos.

Sal, grasas, cigarrillos, privación del sueño, estrés, son de los principales comportamientos que conocemos que nos hacen mal pero que no solemos evitar en realidad, al menos no hasta que se han convertido en un problema que requiere atención.

Pero de todo esto, hay incluso algo peor: cuando no estamos al tanto de nuestros comportamientos riesgosos.

En los asuntos de seguridad son muchos estos comportamientos que terminan poniéndonos; asuntos que los cerrajeros nos recuerdan dia a dia y a lo que le hacemos caso omiso en riesgo aunque no nos demos cuenta de ello, porque de seguro los pillos si lo harán. Entre estos comportamientos tenemos:

– Seguridad a medias: te has esforzado en implementar alguna medida de seguridad en tu hogar, como un cerrojo de seguridad o varias cerraduras tradicionales. Pero a la hora de entrar y salir, no pasas el seguro completo o no trancas todas las cerraduras, dejándote muy vulnerable.

– Seguridad fuera de vista: ¿eres de las personas que continuamente le presta las llaves a familiares y amigos para que pasen por tu casa? Felicidades, has incurrido en una actividad riesgosa. Cada vez que tus llaves salen de tu vista podrías ser víctima de algún robo o algo puesto que no puedes garantizar donde estuvieron tus llaves

– Revelaciones inseguras: No compartir los datos de tu seguridad debería ser algo tatuado en la frente de la mayoría de adultos. Sin embargo pocos se dan cuenta de esto cuando lo hacen a menos que una aplicación del móvil se los notifique. Cada vez que decimos a personas que no son del todo de confianza los detalles de nuestro esquema de seguridad, estamos arriesgándonos a que los malhechores reúnan suficiente información sobre nosotros como para dar un golpe en nuestra casa. Si nos la pasamos en constante revelación de nuestras rutinas, hábitos e incluso de los detalles de los métodos y mecanismos que usamos para mantenernos seguros, pues le estaremos dando todas las herramiento a los pillos para realizar su trabajo, el cual justamente es lo que queríamos evitar con la implementación del sistema en primer lugar.